martes, 20 de enero de 2015

Sinestesia

Vino tinto de tacto sedoso y color rojo, como mancha de mora de moral.

A la nariz, quien tenga la suerte- buena o mala- de tener sinestesia, recuerda a notas bajas de

violín aderezadas con un piano.

En boca, a los mismos que sufren de esta unión sensorial, inunda la vista de colores marrones

rojizos con destellos dorados de fondo.

A los que no tienen esta curiosa forma de entenderse con el mundo, ha de saberles y olerles a

vino, con su toque de alcohol, madera y uva. Quizás los de sentidos más afinados logren

encontrar un matiz floral y terroso.

Marinar con una buena noche junto al fuego, a ser posible en buena compañía. Con un Gabriel

García Márquez combina a la perfección

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