domingo, 21 de agosto de 2016

“MODAS”


El zapping la lleva al telediario y se queda estancada en las noticias:
La diferencia salarial…
Un juez no condena a un jefe por acoso, los testigos aseguran que la trabajadora se mostraba amable con él…
Niña en México no puede abortar tras los abusos continuados de un familiar…
Violación en masa en unas fiestas patronales, grabaciones de la humillación incluidos…
La india. Una mujer más tiene la cara quemada por acido…
La jueza pregunta si la victima cerró bien las piernas…
Asesinadas dos mujeres por el ex novio de una de ellas…
Rescatan a mujeres de la trata de blanca...

Apaga la televisión, se ducha y sale a la calle. Se cruza con ese vecino que la repasa de arriba abajo como cada vez. Evita mirarle. Ya en el ambiente protegido del bar, escucha: ‹‹venga ya, ese tema otra vez no… el feminismo está de moda pero ya cansa un poco››

CRIMEN LITERARIO

Había hecho esa promesa hacía demasiado tiempo, pero era el tiempo que le había llevado planearlo para que la única consecuencia fuera la muerte de su víctima.
Tomó la pluma y la libreta como siempre hacía. Visitó a su presa y dejó que la invitara a café. Su mano aleteó sobre la taza de él camino del azucarero. La sustancia cayendo fue imperceptible a la vista. Removió su taza observando el primer sorbo del monstruo, todo encubierto en una conversación mortificantemente trivial. Tendría paciencia, el veneno que había ideado tardaría varios días en volverle las vísceras del revés. Para entonces nadie relacionaría la muerte con su visita.
La descripción era precisa, incluso las lágrimas huecas y con sabor a victoria que cayeron de sus ojos al contemplar como tapiaban el nicho del muerto. La autora dejó la pluma satisfecha: había perpetrado el crimen perfecto.

lunes, 4 de julio de 2016

Mar

Vivo en el caos del no querer un futuro, si no un presente. En el caos de la vida fluyendo y el viento en el pelo.
Un caos que me abraza y me acuna para luego lanzarme a las rocas. Un caos que cura mis heridas con salitre y me embauca a seguirle con húmedas caricias.
Vivo en el caos que es la vida cuando decides vivirla.

domingo, 19 de junio de 2016

HUMANA


Era al caer la noche cuando podía, al fin, alzar sus ojos. Su propia oscuridad pasaba desapercibida en la negrura y su mirada se recreaba en las estrellas… no se las habían podido quitar, sus alas negras no llegaban tan alto.
En otra vida había sido libre: había reído, cantado y sus ojos azabaches habrían conquistado el mundo. En otra vida… En una en la que leía, escribía y sus opiniones eran escuchadas… en una en la que era un ser humano.
Pero cuando llegaron ellos la convirtieron en un objeto… un objeto que usaban a su antojo y que apartaban de la vista del sol cuando no servía. El velo, que antes lució con orgullo, comenzó a crecer en torno a ella hasta ahogarla, pero para entonces ya no importaba, porque ella apenas era ella.
La noche que comenzó a seguir a esas familias que huían, ni siquiera quedaban pensamientos dentro en su mente, sólo inercia. Y la inercia la llevó hasta el mar y la brisa arrastró las telas negras y al alzar la vista allí estaban ellas, sus estrellas. Esa noche se prometió a sí misma volver a reconstruirse, porque daba igual lo que le esperara al otro lado, a ella no le quedaban opciones.