sábado, 4 de junio de 2016

Nacida de la rabia

Érase una vez... y no en un lugar tan lejano. Érase una chica normal, no una princesa, aunque para alguien seguro que lo era, no hay princesas en este cuento. Sí que hay un lobo feroz, solo que esta vez no habrá cazador ni abuelita. Y érase una noche donde la oscuridad no estaba en el cielo.

Y no, esto no es un cuento, aunque sé que muchos vendrán con ellos diciendo que la culpa fue de ella, por llevar caperuza roja, y no del lobo, pobrecillo, con lo tranquilo que había salido a la calle esa noche.
Y no, esto no es un cuento, aunque al final alguien acaba con el vientre desgarrado, solo que en esta ocasión la que sangra es caperucita, y todo porque el lobo quería demostrar lo grande que era... cuando en realidad no lo es.
Y vendrán aquellos que digan que caperucita debió hacer caso a su madre y no escoger el camino que eligió. Y entonces, sí que parecerá un cuento, uno de la Edad Media donde las cenicientas sólo podían limpiar y salir hasta la hora marcada... y no precisamente porque la carroza se convirtiera en calabaza si no porque los príncipes se convierten en reyes con derecho de pernada.
No, no es un cuento, ya quisiera la escritora que lo fuese. No no es un cuento, y menos aún las miradas a las que tendrá que someterse mi caperucita, los reproches y la culpabilidad, cuando ella es la víctima. Y todo nacido de mentes que juzgan sin ponerse en la carne sangrante de mi caperucita.
Y ojalá pudiera ser ella el cazador... ojalá la dejarán salvarse a sí misma, pero ni eso le permitirán.
Y no, esto no es un cuento.

Érase una caperucita de medias rotas.
Érase una bella drogada entre sábanas rojas.
Érase una cenicienta acorralada en la sala de la fotocopiadora.
Érase una blancanieves abrasada por ácido por el mismo que la obligo a comerse la manzana.
Érase una...
Éranse demasiadas como para contarlas...
Éranse demasiadas como para no recordarlas a todas.

3 comentarios:

  1. Muy bueno, muy fuerte. Tiene más de columnismo que de relato, pero está genial. Obviamente, mejor que sonase más a ficción, pero desgraciadamente, es lo que hay.
    Salud.

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