martes, 1 de diciembre de 2015

Cruce de líneas

-¿Diga?

-¡Cómo has podido hacerme esto!

-¿Perdón?

-¡No vengas ahora con disculpas! Eres un… ¡No te mereces ni que gaste saliva insultándote!

- Disculpa

-¡Qué no me pidas disculpas! No tienes perdón, ¡y con ella, no había otra!

-Te estas equivocando…

-¡Tendrás el valor de negarlo! Os he visto con mis propios ojos.

- Pero es que yo…

-No te atrevas a volver a casa, no quiero volver a verte… jamás.

- ¿Estás llorando?

- …

-¿Estás bien?

-Pero… ¿tú…? ¡oh, no!

-Intentaba decírtelo, has debido de equivocarte de número.

-¡Qué vergüenza! ¡Me quiero morir!

-¡No! No. Mira, lo cierto es que es mejor que hayas equivocado el número, es mejor que no le hayas dado la satisfacción de verte así.

-Ya… discúlpame, por favor. Estaba tan cabreada. No escuchaba nada de lo que decías. En

serio, perdón por la escena.

-Lo entiendo. Por desgracia, he pasado por algo parecido… ¿tu prefijo es 923?

-Sí, ¿por qué?

-  ¿Quedamos debajo del reloj para tomarnos un café y hablar en persona?

3 comentarios:

  1. OMG, libro con este prólogo ya, por favor...

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  2. Está muy bien. Y no se cierra como texto independiente, así que quizá deberías tirar del hilo.

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